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El Real Valladolid resume en 90 minutos su 2013 

El Pucela cae derrotado (4-2) en el último partido del año 2013Desde el inicio, todo salió mal para los de JIM • Javi Guerra y Víctor maquillaron el resultado

Último once del Real Valladolid en 2013, con camisetas en apoyo a la lucha contra el cáncer

Último once del Real Valladolid en el fatídico 2013, con camisetas en apoyo a la lucha contra el cáncer

Con los vitales tres puntos ante el Celta de Vigo en el bolsillo, el Real Valladolid buscaba cerrar el 2013 de la mejor forma posible. Los de Juan Ignacio Martínez querían terminar el año con dos victorias ligueras consecutivas. Este hito, algo que no se había conseguido en los 11 meses anteriores, daría a los pucelanos la tranquilidad y el reposo que todo equipo necesita para llegar oxigenado al descanso de vacaciones y, también, para comenzar el nuevo año con la mayor fuerza posible.

Las intenciones estaban claras y el objetivo de llegar al duelo directo ante el Real Betis con un colchón sobre el descenso era una necesidad imperiosa pero no se conseguiría ni, incluso, se rozaría. Los pucelanos, presos de los nervios durante los 90 minutos, no mostraron su nivel ni el mínimo exigido para una situación como la que viven con el descenso acechando sus talones. Desde el tempranero y exagerado penalti cometido por Jesús Rueda hasta el cuarto tanto perico, los pucelanos no estuvieron en el estadio catalán.

Juan Ignacio Martínez y los suyos demostraron en 70 minutos de juego por qué están en la situación en la que están y el motivo por el que su año 2013 es tan desastroso como las cifras dicen. El Pucela es el peor equipo del año que termina y eso es algo ante lo que habrá que luchar, lidiar y trabajar para neutralizar el daño de partidos como el disputado en Cornellá-El Prat que ejemplifican lo que ha sido el equipo entrenado los seis primeros meses del año por Miroslav Djukic y los últimos por Juan Ignacio Martínez.

Esperanza rápidamente cortada
El Pucela salía al terreno de juego del Espanyol con entusiasmo, ilusión y la inercia de la importante victoria del lunes. La eliminación copera quedaba a un lado para centrase en la liga e intentar basarse en la buena racha de Javi Guerra para encontrar la cuarta victoria de la temporada. A esto había que sumar la titularidad de Óscar González. El ‘10’ pucelano regresaba a un once más de tres meses después en lo que era un síntoma de alegría total para la parroquia pucelana que comenzaba el partido con ilusión pero que pronto y a base de mazazos la fue perdiendo.

Con el tempranero penalti cometido por Jesús Rueda, que Sergio García anotaba, la ilusión disminuía bruscamente para seguir cayendo con el paso de los minutos. Al 1-0 habría que sumar la lesión de Patrick Ebert en el minuto 21 y el segundo tanto local en el minuto 36.

Poco a poco y golpe a golpe los pucelanos se iban del partido. Juan Ignacio no daba con la tecla y el mal comienzo pucelano, unido al acierto goleador perico y la lesión de uno de los referentes pucelanos, mataba al Real Valladolid que se marchaba al entretiempo con un marcador en contra al que el juego desplegado paraba más que la diferencia en el moderno luminoso barcelonés.

Bochorno
Con esa sensación de que el juego mostrado no llevaría a la remontada, el Real Valladolid fue a menos para terminar mostrando su peor imagen en los siguentes minutos del partido. En la más de hora de juego que se disputaba hasta el doblete de Stuani que significaba el 4-0, los del estadio José Zorrilla resumían cómo ha sido su año 2013. Los resultados de este año que termina reflejan lo mismo que lo transmitido hasta el último tanto perico: nerviosismo, ansiedad y un escaso ofrecimiento de las cualidades que tiene la plantilla.

En Cornellá, como en todo este año 2013, el Real Valladolid no ha sido él. La escasa regularidad en todos los tramos posibles le ha matado y le ha impedido mostrar toda la calidad que posee. Ya sea en partidos, semanas, meses o tramos de competición, el Pucela 2013 no ha sido fiable. Ni para lo bueno ni para lo malo los blanquivioletas han manejado una línea. Este equipo, dirigido por uno o por otro, ha sido capaz de tramos de fútbol tan buenos como ante el Mallorca en enero o ante el Celta en diciembre pero tan malos como ante el Atlético de Madrid en febrero o ante Osasuna hace sólo unas semanas.

Maquillaje final
Esas diferencias de juego de unos partidos a otros, se veían también ante el Espanyol. Con el 4-0, el orgullo tocado y nada que perder, los pucelanos tiraron de casta y maquillaban el resultado con dos tantos. El undécimo gol de Javi Guerra en esta temporada y el primero de Víctor Pérez minimizaban el dolor del marcador, como lo hace el no entrar en zona de descenso.

Los goles del delantero malagueño y del centrocampista albaceteño eliminan mínimamente el dolor de la derrota de la misma forma en la que la salvación del mes de mayo y el hecho de no llegar al final de 2013 en puestos de descenso olvidan algún aspecto del horrible año 2013 que este Real Valladolid, lleno de calidad, opciones y personalidad, ha firmado.