La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Reflexiones de fútbol

Las prisas matan el sueño ché de Miroslav Djukic

Tras 16 jornadas Mirolav Djukic es destituido terminando con su sueño en Valencia

Después salir del estadio José Zorrilla, Miroslav Djukic no ha conseguido triunfar en su sueño de Mestalla. Tras demasiados altibajos de resultados y acontecimientos, el entrenador serbio ha sido destituido del banquillo del Valencia tras 16 jornadas. De esta forma, el míster que llevó al Real Valladolid al regreso a la élite del fútbol español y que lo mantuvo en su primer campaña, dice adiós al sueño de entrenar en su casa y de llevar a su querido Valencia al objetivo de “obtener títulos” con el que llegó hace sólo unos pocos meses.

Djukic en su presentación en Zorrilla (RV.es)
Djukic en su presentación en Zorrilla

¿Sueño u obsesión prematura?
El pasado 28 de mayo circuló por Twitter el titular de la portada con la que El Día de Valladolid abriría al día siguiente. En ella, Manuel Belver afirma que Miroslav Djukic había confirmado al Real Valladolid que no iba a seguir en el club blanquivioleta la siguiente temporada que tenía firmada en su contrato. Todo posible acontecimiento quedaba emplazado oficialmente a la mañana siguiente cuando el entrenador serbio iba a comparecer en rueda de prensa para hacer oficial o no esa información. Finalmente, no hubo sorpresa. Miroslav Djukic, entrenador blanquivioleta en las últimas dos temporadas, se marchaba del Real Valladolid. Había cerrado un ciclo y quería empezar otro, del cual no daba datos. Valencia o Benfica parecían sus principales opciones aunque siempre dependiendo de los ocupantes en ese momento de cada banquillo.

Finalmente se cumplía el sueño de Djukic y el serbio firmaba por el Valencia. A los pocos días de salir del estadio José Zorrilla llegaba a un Mestalla dolido por la última derrota que le condenaba a jugar la Europa League y olvidarse de la ansiada Champions League. Pese al mazazo sufrido en Sevilla, el conjunto ché no paraba y comenzaba a planificar la siguiente campaña con el fichaje del ya ex entrenador del Real Valladolid que cumplía un sueño o, quizás, una obsesión prematura teniendo en cuenta todos los condicionantes que engloban el difícil club valenciano y su corta experiencia en los banquillos.

Unos plazos que parecían marcados
Antes de confirmar su salida del Real Valladolid y firmar por el conjunto del Turia, en Pucela se estuvo hablando durante semanas y meses sobre qué haría el último gran ídolo de la afición blanquivioleta en la temporada 2013/2014. Por ello, evidentemente, también fue preguntado Carlos Suárez, presidente blanquivioleta. El máximo mandatario pucelano no tenía dudas en que Djukic sí seguiría con su proyecto. Su justificación era creíble y muy del estilo a la forma de proceder que había tenido el técnico serbio desde su llegada en 2011.

Para Suárez, Djukic iba a continuar el año que le restaba de contrato porque tenía “muy claro los plazos de su carrera como entrenador”. La sensatez, la tranquilidad y el amplio conocimiento del fútbol que Djukic tiene y que había usado en los dos años pucelanos, hacían pensar al presidente blanquivioleta que el serbio iba a terminar con su vinculación. En su opinión, y gracias a lo que el propio míster le había trasmitido, el preparador balcánico “no tenía prisas” ni “quería quemar fases antes de tiempo”.

Las palabras de Suárez eran muy creíbles. El motivo y la procedencia de quien venían abogaban por entender al presidente y pensar que Djukic estaría por tercer año en el estadio José Zorrilla. Finalmente no fue así. Djukic se marchó y el camino de ambos se partía de una forma nada elegante. Con todo lo vivido por ambos extremos durante dos exitosos años, el club merecía una ruptura diferente. Sin conocer entresijos internos, el Real Valladolid como institución quedó dañado y maltratado por una salida rápida y unilateral. Al menos, como repito, de forma oficial.

Un sueño muy corto
Tras dejar Valladolid, con una afición volcada con él, con unos excelentes resultados y con un currículum precioso tras un ascenso, una solvente permanencia y una base de juego atractivo y actual, Djukic salió con una moral alta y un exceso de confianza. Sus declaraciones al llegar a Valencia son un ejemplo. Actualmente, y los resultados así lo demuestran, hablar de títulos es Mestalla parece excesivo. Se trata de un mensaje contraproducente y algo arrogante que a Djukic le ha podido costar el cargo. El exceso de ambición del ex entrenador pucelano le ha matado su sueño como entrenador. Con esta destitución se han marchado muchas esperanzas, muchas ilusiones y alguna fase de su carrera como entrenador que aún está en fase de asentamiento y creación.

[quote style=»2″] En Valencia un entrenador no marca los objetivos, los marca la institución y los objetivos son títulos. No entiendo otro Valencia.
Miroslav Djukic en su presentación en Valencia el pasado 5 de junio.[/quote]

Así, después de ser recibido con sensación de estrella en Mestalla, Miroslav Djukic abandona su casa y su ilusión tras 16 insulsas jornadas ligueras. El proyecto que pasaba por despertar “el gigante dormido” que él consideraba el Valencia, no ha sido terminado. La exigencia diaria de una de las plazas más complicadas del fútbol español han podido con un entrenador que debe seguir creciendo y mejorando para que imágenes como la de la Plaza Mayor de Valladolid el 17 de junio de 2012 no sean únicas .

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte