La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Análisis pucelano

El Pucela se congela intentando levantar el vuelo

En un partido frío y sin fútbol, C.A. Osasuna se impone (0-1) en el estadio José Zorrilla ● Los pucelanos, faltos de ideas y ocasiones, no dieron su mejor versión

Bergdich intenta entrar en el área de Osasuna en la primera parte, ante la mirada de Larrson (RealValladolid.es
Bergdich intenta entrar en el área de Osasuna en la primera parte, ante la mirada de Larrson (RealValladolid.es)

El fútbol es ganar, marcar goles y obtener puntos. Llegado el pitido final del colegiado da un poco igual cómo se haya llegado hasta la victoria o hasta el gol. El resumen blanquivioleta debe ser así por culpa de los enfrentamientos ante Club Atlético Osasuna. Esta vez, y en el estadio José Zorrilla, han sido ellos los que han hecho un buen partido. Hace un año, y en el Sadar, fue el equipo blanquivioleta el que supo jugar sus cartas y ganar. En un caso y en otro han sido los equipos visitantes los que han conseguido hacer bueno su partido y su juego porque a escasos minutos del final han visto puerta. Sin el gol de Patrick Ebert en Pamplona hace algo más un año o el de Oier en Zorrilla, un equipo y otro hubieran sido tildados del mismo mal juego y la misma mala imagen que el perdedor.

La diferencia entre la crítica a uno y a otros está en el gol, en el objetivo principal que cambia el fútbol. Por ello, da un poco igual cómo se llega hasta el gol, la cuestión es que se llega. En el estado de nervios continuos que viven los equipos que luchan por la permanencia, un gol son tres vidas, una por cada punto que otorga la victoria. Conseguir un triunfo marca el futuro y el cambio de personalidad y juego que puede dar el equipo para mejorar y asentarse.

Es parte de este juego. La fortuna que te hace conseguir el tanto en el último tramo del partido llega por el aspecto psicológico, ese parte vital de un vestuario que la temporada pasada el Real Valladolid tenía de cara y que este año le está siendo esquiva. A los de Juan Ignacio Martínez les falta llegar a ese punto del fútbol propio que buscan. Para llegar a él deben mejorar muchos aspectos que más pronto que tarde llegarán. Lo harán por la intención y el trabajo del grupo, el convencimiento del cuerpo técnico y el apoyo de la afición. Juntando todos los condicionantes pucelanos, el éxito estará más cerca y lo que Andrés Fernández le detuvo a Javi Guerra será gol como la salida de Diego Mariño en el tanto de Oier será una buena parada. Un aspecto llevará a otro y otro a otro hasta que el Pucela consiga su objetivo de la permanencia al mejorar partido tras partido.

Partido frío
Pese a que el encuentro comenzaba con un Pucela con ganas y que a los siete minutos ya había generado dos buenos acercamientos, el encuentro tuvo poca intensidad. El partido fue de una tensión fría, como la climatología. Ni unos ni otros conseguían hacerse con el balón, generar buenas ocasiones y encerrar al rival en su área. Así, con poca fortuna y nula combinación, ambos equipos llegaban a niveles altos de “errores no forzados”, que diría Juan Ignacio Martínez. La presión del Real Valladolid no era alta, pero Osasuna fallaba. De igual manera pasaba al revés. Los rojillos no arriesgaban a la hora de robar pero el Pucela fallaba y generaba innumerables pérdidas.

Con unos nervios excesivos por las alturas de las temporada pero lógicos por la necesidad de puntos y entendibles por la rivalidad del contrario y el compartido objetivo, ambos equipos firmaron una primera parte floja sin ataques, sin pegada y casi, sin fútbol. En definitiva, ninguno de los dos quería perder el punto con el que empezaba el partido. «¿Lo tres?», se preguntaría alguno. «Si llegan, bien, pero tampoco con riesgo de perder lo ya obtenido», pensarían ambos equipos pero, sobre todo el visitante que mostraba una intención más clara de contentarse con el empate.

La idea parecía clara también para la segunda parte. Pese a que ambos equipos aumentaron sus credenciales y empezaron a hacer bueno ese sinónimo que habla de fútbol y espectáculo, el miedo a perder era el mismo. Así, JIM debía tomar cartas en el asunto y el refresco pucelano y Osorio se preparaban para entrar en el terreno de juego.

Arreón con los cambios
Con Valdet Rama y Osorio el Pucela añadió una marcha más. Pasaba a ser más profundo, más directo y más incisivo con  futbolistas muy capacitados para tramos de 30 ó 35 minutos de juego. Con esa frescura que aportaban el albanés y el colombiano en el último cuarto el Pucela, además de crear mucha sensación de peligro, generó las dos mejores ocasiones del partido.

En una de estas dos opciones, el fútbol fue esquivo y la fortuna muy rojilla. Andrés Fernández despaja un magnífico remate de Javi Guerra cuando casi estaba superado y tendido en el césped de Zorrilla. El murciano demostró en ese momento sus reflejos, aquellos que no sacó ante el Almería pero que esta vez dejaba inerte el intento de vuelo que quería hacer el Real Valladolid en la clasificación con los tres puntos en juego.

Dramático final
Andrés detenía la intención del Pucela y hacía suya y de su equipo su área. A más de 90 metros esperaba Diego Mariño. Tranquilo y reposado en la segunda mitad sin detener casi acercamientos dejaba con vida al Pucela después de frenar dos contragolpes osasunistas en la primera parte.

El gallego estaba con la conciencia tranquila y los guantes preparados ante un posible ataque pero, como todos, esas manos y las grandes cualidades también pueden fallar. Al borde del final del partido, el Pucela cayó. Oier se adelantaba al portero blanquivioleta y congelaba literalmente el estadio José Zorrilla. Los pucelanos morían en el tramo final. Osasuna no fallaba su oportunidad y se hacía, en pocos minutos, fuerte en las dos áreas para dejar el Pucela herido en su intento de remontar el vuelo ante un rival directo por el objetivo final de la salvación. Así, el despegue vuelve a quedar parado pero la intención blanquivioleta sigue intacta. En el Bernabéu, un nuevo intento.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.