La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Reflexiones de fútbol

Un Pucela con variantes que tiene estilo propio

Sin Óscar ni Víctor Pérez hasta 2014, JIM debe trabajar en un Pucela diferente al diseñado. Jugadores de la calidad y fútbol de ambos marcan el estilo de un equipo

Se confirma que hasta 2014 el Real Valladolid no podrá contar ni con Óscar González ni con Víctor Pérez.
Salmantino y manchego son los futbolistas indicados a definir el fútbol de combinación del equipo pucelano.
Los jugadores ofensivos con los que JIM cuenta actualmente obligan a un fútbol de velocidad y contragolpe.

Víctor Pérez y Óscar, jugadores lesionados actualmente, durante la campaña 2011/2012. (RealValladolid.es)
Víctor y Óscar durante la campaña 11/12

Hay una frase deportiva muy usada para análisis futbolísticos que dice que “el sistema de juego y el estilo de un equipo lo marcan los jugadores y no el entrenador. Éste debe aclimatarse a las características de la plantilla”. La teoría está arraigada, la práctica cuesta algo más y el entorno del Real Valladolid de Juan Ignacio Martínez es la demostración. El técnico alicantino está sufriendo muchas críticas sobre los cambios de sus planteamientos, permutas provocadas por las lesiones y la falta de la calidad, personalidad y fútbol que vive el equipo sin jugadores como Óscar González y Víctor Pérez. Sin estos dos futbolistas, el Pucela se debe reinventar en la búsqueda de un estilo acorde para un juego que cada partido está más marcado por los futbolistas de ataque.

Jugar con Humberto Osorio o Daniel Larsson en lugar de Óscar González es muy significativo. Este cambio marca un estilo radicalmente opuesto y el cual debe trabajar Juan Ignacio día tras día. Desde la llegada del técnico alicantino al estadio José Zorrilla su propuesta era similar a la vivida las dos últimas temporadas con combinación, trabajo con balón y juego interior como protagonistas. Para estas características propuestas había jugadores que contaban con un puesto asegurado. Óscar y Víctor eran fijos al estilo como el estilo lo es a ellos. Sin ellos no se puede dar ese juego porque ellos son obligatorios para que esta idea pueda llevarse a la práctica.

El ejemplo de Lluís Sastre
Un único jugador ya cambia el estilo de un equipo por lo que dos, lo pueden llegar a matar. El ejemplo se puede ver en la temporada pasada, aquella en la que muchos se vanaglorian de forma exagerada. En los partidos en los que Víctor Pérez no estuvo por lesión, Djukic apostó por Lluís Sastre. Confió en él aunque para un juego que el jugador no podía dar. Sastre no es Pérez y las exigencias no deben ser las mismas. Es malo para el jugador y fatal para el equipo. El juego grupal sufre y el futbolista no puede dar todo su potencial.

En el intento de convertir al mallorquín en el nuevo Víctor Pérez estuvo cerca de perderse el potencial de fútbol de Sastre. Afortunadamente, el futbolista fue aclimatándose y convirtiendo el juego del Pucela al de sus características. Costó, el equipo lo sufrió y al ex del Huesca cerca estuvo de darle más de un disgusto.

[pullquote align=»right»] Lluís Sastre no fue Víctor Pérez la temporada pasada como Daniel Larsson, Humberto Osorio, Manucho o Fausto Rossi no serán Óscar González. [/pullquote]

Con el ejemplo del sufrimiento del ‘16’ blanquivioleta se puede entender lo que quiere Juan Ignacio esta temporada con estos cambios que tanto se le están criticando. Pese a la palabrería, los números quedan a un lado, los sistemas, ya sea un 1-4-2-3-1- o un 1-4-3-3, son secundarios. Los jugadores son los que hacen todo planteamiento bueno o malo y si estos jugadores hacen mejores o peores a los entrenadores es porque los preparadores encuentran en ellos sus cualidades y les exigen en medida a ellas, y no a las de sus rivales de puesto o a las del sistema que ellos quieren instaurar.

Velocidad sueco, talento colombiano
Pedir a Sastre lo que hacía Pérez fue un error de igual calibre del que puede ser pedir a Osorio o Larsson lo que hace Óscar. El ‘10’ tiene unas cualidades de fútbol, conducción y combinación exquisitas pero no tiene la velocidad de Larsson o el gol y la facilidad para encarar de Osorio. Estas cualidades, las del colombiano y las del sueco, son en las que se debe basar el juego del Real Valladolid. Éstas, unidas a las opciones que siempre aporta Manucho, son recursos muy válidos para hacer un fútbol diferente hasta el regreso de los jugadores que inviten y hagan soñar al público de Zorrilla con ese fútbol tan moderno y que tanto gusta en el estadio José Zorrilla tras las últimas temporadas.

Es tiempo de paciencia y de disfrutar de otro fútbol. La velocidad y el contragolpe son armas futbolísticas de grandes quilates. Como dice Carlo Ancelotti, “el contragolpe es la forma más rápida de generar una ocasión de gol” y ahora esta nueva versión a la que JIM se ha visto obligado dará muchas ocasiones al Pucela. El equipo será ordenado, estará replegado y buscará potenciar las cualidades de cada uno de sus jugadores. Parece fácil pero no lo es. Puede parecer que todo entrenador sabe amoldarse al equipo, y no. Juan Ignacio ha sabido hacerlo y pese a aquellas voces que le acusan de “falta de estilo”, él sabe que un equipo con opciones y variantes no es un equipo nervioso y, mucho menos, un equipo sin personalidad. Su Real Valladolid tiene estilo propio, sea con unos jugadores o con otros.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.