La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Análisis pucelano

Un valioso punto tras un importante letargo inicial

Primera empate de la temporada del Pucela • Los de Juan Ignacio Martínez no superan el resultado inicial en el Martínez Valero • Diego Mariño, gran protagonista

Jugadores de Elche y Real Valladolid en una jugada del partido (AS.com)
Jugadores de Elche y Real Valladolid en una jugada del partido (AS.com)

Hablar de fortuna en el mundo del fútbol es hartamente complejo. Parece imposible obtener una victoria con sólo fortuna y perder un número de partidos con la única justificación de la mala suerte. Pese a ello hay días en los que algunos aspectos del fútbol parecen estar de tu parte, como el Real Valladolid en su vista al Martínez Valero. Los de Juan Ignacio obtienen un botín de un punto de su visita al estadio ilicitano y todo después de un letargo inicial muy preocupante. Durante los 30 minutos iniciales los pucelanos no hicieron el fútbol que se espera de ellos y un Elche dubitativo y sin fuerza pudo dejar casi sentenciado el partido.

Ahí, en este último aspecto, es en dónde está la fortuna del Martínez Valero. Ante un rival hecho a la categoría y con un fútbol asentado, el Pucela hubiera sufrido mucho. Hubiera vivido un tremendo dolor hasta llegar al descanso. Las connotaciones del partido no fueron así y el Pucela despertaba con el resultado inicial en el luminoso. Tras aparecer en el encuentro los visitantes fueron mejores. Dominaron el esférico y tuvieron las mejores ocasiones. Con el Real Valladolid concentrado no había color. Los pucelanos merecían más pero no lo consiguieron. El juego vertical, liderado por un incisivo Valdet Rama, no encuentraba el gol pero sí el miedo sobe un estadio que soñará con Diego Mariño y dos intervenciones finales de tremendo mérito.

Inicio verdiblanco
Con las ganas de la primera victoria y la motivación de un Martínez Valero casi lleno, los locales salían al verde con la intención de hacerse con el balón y de generar las mejores ocasiones. En un inicio lo conseguían. Encerraban al Pucela en su área y llegaban con claridad a la meta de un Diego Mariño que viviría uno de sus mejores partidos desde que saltara al fútbol profesional.

Con un cancerbero acertado y un Real Valladolid que se iba entonando poco a poco, el partido tomaban tintes equilibrados. Ambos equipos igualaban fuerzas y ocasiones. Los de Juan Ignacio Martínez adelantaban sus líneas y pasaban del letargo inicial a la seriedad y ambición del tramo medio del partido para terminar con un dominio serio sobre la meta de Manu Herrera.

Con esa presión adelantada e incrustada casi en el campo rival y un juego vertical, basado en las bandas, los visitantes jugaron con la falta de aclimatación del estilo ilicitano y con el poco convencimiento de los jugadores verdiblancos al juego defensivo. Al Elche le falta tiempo y trabajo para conocer los distintos vaivenes de la categoría y el Pucela cerca estuvo de aprovecharlo con un segundo tiempo superior. En realidad, no fue solamente en el segundo acto. Tras despertar del letargo inicial de media hora, los vallisoletanos fueron mejores y si alguien merecía los tres puntos, eran los de negro y violeta.

Movimiento de banquillo
Si el Pucela pasaba de un sufrimiento inicial muy alto y llegaba a ser dueño del balón y de las ocasiones era, entre otros aspectos, por los cambios. Tanto Valdet Rama como Fausto Rossi cambiaban la cara del equipo. El albanés conseguía con rapidez, diagonales y frescura demostrar que tiene asimilado su rol en el equipo y que puede aportar mucho al juego blanquivioleta en rachas de 20 a 25 minutos. Como él, el debutante Fausto Rossi.

El italiano entraba en el minuto 70 para dar el equipo mayor presencia en el centro del campo e intentar evitar un partido de grandes cambios de ritmo como el que se estaba viviendo con la entrada de Valdet Rama. La frescura de Rama se vivía en campo rival y nunca en el propio lo que dejaba huecos al Elche que intentaban aprovechar sin éxito. Con Rossi se evitaba el intercambio de golpes y Juan Ignacio centraba el partido en estar seguros atrás, amarrar un punto y buscar opciones rápidas en ataque para asaltar la banca y llegar a Valladolid con la segunda victoria.

Salvador Mariño
Con dos ocasiones claras de Valdet Rama que desbarataba Manu Herrera y el control del esférico que otorgaba un centro del campo formado por Álvaro Rubio, Lluís Sastre y Fausto Rossi, el Real Valladolid parecía ser el mejor candidato para llevarse los tres puntos. Todo parecía hasta que el Elche quemaba sus últimas balas. Con la gasolina justa y con más corazón que cabeza los de Escribá se fueron arriba. Fueron a por la victoria con dos ocasiones que el portero blanquivioleta noqueaba y de qué manera.

Una entrada por banda, que Álvaro Rubio despejaba contra su portería, y una falta de Edu Albácar en la frontal del área mostraron que en la élite cualquiera puede asustarte hasta en el último minuto. Sea por fortuna o calidad individual siempre hay que estar preparado hasta que el árbitro pita el final. Diego Mariño lo estaba y el Real Valladolid lo agradeció en forma de punto. Con sus dos grandes intervenciones el reparto de botín resulta justo. El Real Valladolid obtiene un punto más y sigue creciendo y amoldando su estilo y fichajes a lo que busca un Juan Ignacio Martínez que parece haber dado con la clave.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.