El Pucela apuntala su portería con la adquisición de Diego Mariño ● El joven cancerbero firma por el equipo blanquivioleta para las próximas cinco temporadas

Miroslav Djukic se marchó hace ya unas semanas al Valencia. Atrás dejaba dos años en el Real Valladolid, un gran recuerdo en la afición y la duda de la portería, entre otros muchos aspectos. Los dos cambios de portero que el técnico serbio realizó en la campaña 2012/2013 colocaban en duda el futuro de los dos porteros. Tanto la renovación de Jaime Jiménez como la continuidad de Dani Hernández quedaban en el aire con su marcha.
Todo quedaba supeditado a la llegada del nuevo entrenador y, seguramente, a la adquisición de un portero que parecía necesario para dar un pequeño salto de calidad a la plantilla. Finalmente, con Jaime renovado por una temporada más y Dani aún en la plantilla, el Pucela se ha hecho con Diego Mariño (Vigo, 09/05/1990) para las cinco próximas temporadas. Juventud, calidad, presente y nombre son sus credenciales para firmar este contrato de larga duración. La inactividad de la última temporada, el punto negativo, o explicativo, según se quiera ver, a su llegada.
Formación amarilla
Firmar cinco años a Diego Mariño, reciente campeón de Europa sub-21, es una gran adquisición para un club en Ley Concursal. Un fichaje que el Real Valladolid no puede afrontar de no ser por unas circunstancias negativas que expliquen por qué Mariño firma por el equipo de Juan Ignacio Martínez. El cancerbero gallego posee buenas maneras. Es un portero completo pero que necesita poder demostrar sus cualidades en la élite. En este punto comienza la explicación que ha llevado al ex del Villarreal al estadio José Zorrilla.
La necesidad de minutos para demostrar las cualidades que incitaron al Villarreal a firmarlo en 2004, con sólo 14 años, ha llevado al jugador a Valladolid. Marcelino García Toral no le podía asegurar los minutos que él quería y el futbolista se ha despedido del club que le ha formado tanto profesional como personalmente. Firma cinco años con el Pucela pero los amarillos se guardan la opción de recomprarlo durante su tiempo en Valladolid. La opción de retorno y el porcentaje sobre un posible traspaso son dos claros gestos de confianza en un producto suyo, un futbolista que han mimado y creado con las manos de la ciudad deportiva amarilla desde la categoría cadete.
82 partidos en Segunda división
El 29 de agosto de 2010, cuando empezaba el nefasto proyecto de Antonio Gómez en el Real Valladolid, comenzaba, a su vez, la experiencia profesional del nuevo jugador blanquivioleta. En aquel partido que el Real Valladolid se llevó por un abultado 3-0, debutaba Diego Mariño en Segunda división, la que sería su competición durante tres temporadas. El vigués formaría parte del proyecto de filial amarillo durante dos temporadas. Dos años en los que nadie pudo arrebatarle el puesto de titular. Xavi Gracia, José Molina y Julio Velázquez confiaron en él para el filial, siendo éste último el que firmó y autorizó el ascenso del portero al primer equipo hace ahora un año.
El ex técnico blanquivioleta confió en Mariño para que formara parte de la portería de un proyecto que debía llevar al Villarreal a la élite, como finalmente fue. Pese a ser titular indiscutible en el filial amarillo durante dos temporadas, el salto al primer equipo no fue el deseado. Juan Carlos sería el cancerbero titular del Villareal durante la temporada. El nuevo futbolista pucelano se debía conformar con nueve partidos ligueros disputados y una participación en Copa del Rey.
Pese al poco bagaje en el campeonato regular, Julen Lopetegui confió en él para llevárselo al Europeo sub-21 que terminó hace escasas semanas. Allí, Diego Mariño cogió fuerzas para comenzar su nueva andadura. En Israel, el gallego tomó aire, meditó y aceptó la oferta blanquivioleta. Asume este reto de cinco temporadas como una oportunidad inmejorable para demostrar quién es. Valladolid también lo quiere ver y ambos desean que sea una unión larga y provechosa para ambas partes
