
Por norma general las condiciones y objetivos que se ponen a la cesión de un futbolista suelen ser tres. La primera y más importante es que, lógicamente, el futbolista que llega a préstamo sea buen jugador y que aporte algo diferente al resto de los componentes que hay en la plantilla. La segunda premisa pasa porque el futbolista en cuestión no supere en demasiados minutos y oportunidades a los compañeros que realmente sí son patrimonio del club. De esta forma aparece la tercera y última condición. El jugador cedido debe aclimatarse al club y aceptar las condiciones y metodologías de una institución que es propietaria de sus derechos durante un tiempo limitado.
Aceptar y cumplir estos tres enunciados son principales para que una cesión lleve el término de éxito, en lo que al club se refiere y en el caso de Henrique Sereno se han cumplido. Durante el periodo de cesión del central al Real Valladolid, el luso ha cumplido a la perfección las premisas. Es un buen jugador que se ha aclimatado al equipo y que ha aportado condiciones diferentes al juego de lo que Marc Valiente o Jesús Rueda podían sumar.
Por otra parte, no ha restado excesivos minutos a los dos centrales titulares y futbolistas renovados por el Pucela durante la temporada. Sereno ha sido el tercer central del Pucela y ha sabido asumirlo y trabajar en esa base, algo vital para jugadores cedidos y que en este caso han sabido anteponer el éxito grupal al individual. Pese a todo, el portugués ha firmado una hoja de temporada de 20 partidos ligueros, con grandes actuaciones y la autoestima alta tras olvidar los descensos de la temporada pasada con el Colonia y el pucelano de hace tres años.
Valladolid, su segunda casa
Cuando Henrique Sereno llegó al Real Valladolid en el mes de agosto se mostraba muy feliz. Pese al descenso del año 2010, sus recuerdos sobre el estadio José Zorrilla eran muy positivos y sobre la ciudad, aún más. Valladolid siempre le ha traído buenos recuerdos al futbolista porque en la ciudad del Pisuerga nació su hijo. Los buenos recuerdos de aquellos meses de cesión en la temporada del descenso, han aumentado tras este nuevo préstamo.
Con 20 partidos disputados, la satisfacción de haber vuelto a competir en España y sin la espina del descenso ya en su mente, se puede asegurar que la cesión de Henrique Sereno no sólo ha sido beneficios para el club. Sereno regresa con una sonrisa a Oporto. Su intención es poder volver a Valladolid pero las limitaciones económicas lastran para poder volver a ver al casi central español – nació a escasos 12 kilómetros de la frontera – vistiendo la camiseta blanquivioleta por tercera vez.
