
Cuando Miroslav Djukic llegó al Real Valladolid se encontró a un club que comenzaba una nueva época y a una afición que miraba al futuro con una mezcla de recelo y miedo. La compra del club por parte de Carlos Suárez y los dos últimos fracasos deportivos del equipo, con un descenso y un no ascenso, tambaleaban la confianza de la ciudad y de sus aficionados.
El nuevo propietario del Real Valladolid conocía estas impresiones y no quería empezar mal su nueva vida. Por ello quiso contratar a alguien con personalidad y capaz de enfundarse el traje de bombero para apagar los fuegos que pudieron surgir en su nuevo proyecto. Ese hombre fue Miroslav Djukic. Un hombre de fútbol, de muchos años de experiencia que pese a ser “un principiante en los banquillos”, era “un experto” en este deporte. La arriesgada apuesta no pudo salir mejor. Dos años después de su llegada, el técnico se ha marchado. Lo ha hecho dejando al club en Primera gracias a un estilo de juego. Mejor o peor, el Real Valladolid de Djukic ha mostrado una personalidad en el juego, un estilo que ha llevado hasta el final, pero que también ha sabido reinventarse en algunos aspectos para adecuarse al fútbol que se exigía en esos momentos puntuales.
Un currículum impecable
Miroslav Djukic se marcha del Real Valladolid y lo hace, en gran parte, porque en estos dos años en el estadio José Zorrilla no ha cometido grandes fallos. Su hoja de presentación está inmaculada. Con el trabajo pucelano ha tapado el descenso que firmó en el Hércules de Alicante en 2011 y se ha forjado un nombre en los banquillos.
Además de por los éxitos deportivos, Miroslav Djukic se ha ganado un contrato por el Valencia por cómo ha solventado los graves problemas económicos del Real Valladolid sin que éstos afectaran al vestuario. Ese gran manejo de la situación le ha dado un plus de entrenador que no solo trabaja en los campos de entrenamiento, sino que gestiona el día a día de su vestuario. Para el recuerdo del Miroslav Djukic blanquivioleta quedará ya su famoso “Somos Valladolid” pero detrás hay un gran trabajo de sacrifico, fútbol y entusiasmo de alguien que ha ayudado a crecer al Real Valladolid tanto como el escudo laureado le ha enseñado y ayudado a madurar a él.
