La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Linternazos

El mayor exito de Miroslav Djukic en Valladolid

Miroslav Djukic, entrenador del Real Valladolid (378) [NC]
Miroslav Djukic en el partido disputado en San Mamés (Norte de Castila)

El Real Valladolid de la temporada 2011/2012 estuvo a un solo gol de no poder ascender. Un tanto más del Alcorcón hubiera dejado a los pucelanos sin el merecido ascenso. Finalmente no fue así, los de Anquela no superaron a Dani Hernández y los pucelanos eran de Primera. Ese sufrimiento, añadido a ser el último equipo en ascender y a los problemas para configurar la plantilla, dejaba a los pucelanos con el cartel de máximo candidato a perder la categoría en junio de 2013. Finalmente no fue así. El Real Valladolid se salvaba de la quema a falta de tres jornadas mientras el Deportivo de la Coruña regresaba a Segunda y el Celta de Vigo se salvaba en el último segundo.

Esos indicios veraniegos no se cumplieron porque Miroslav Djukic acertó en lo que seguramente es su mayor éxito en los dos años en los que ha guiado el barco del Real Valladolid, la reconversión del juego del equipo. Desde el primer día en la élite, Djukic mencionaba constantemente un término que no se le había oído: la “intensidad defensiva”. Sin ella, el equipo estaba muerto porque la exigencia iba a ser mucho más alta y el fútbol sería diferente.

Un dominio menor
El entrenador serbio veía necesario asegurar la portería. No encajar goles era prioritario para poder asaltar el objetivo final. Djukic era consciente de que el dominio del balón bajaría y que había que aprovechar las fases en la que sí se podría hacer uso del esférico. Ahora el Pucela no sería dueño de la posesión los 90 minutos, el rival intentaría robarle el esférico y le generarían más ocasiones. Por todo ello, era tan importante tener seguridad defensiva y aprovechar los intervalos de posesión que el equipo iba a tener. Fueran más o menos, esos minutos debían ser exprimidos por el equipo, pero desde la “intensidad defensiva” de la retaguardia y de todos lo jugadores.

Lanzador y receptor
Desde el inicio la premisa base estaba inculcada. Después quedaban los retoques a un estilo de juego bien definido. Los mejores jugadores del ascenso seguían en la plantilla. La base del juego se mantenía. Jesús Rueda, Marc Valiente, Álvaro Rubio, Víctor Pérez u Óscar González seguían en la disciplina y el estilo seguía marcado, pero había que buscar un ‘plan B’. Djukic buscó una opción que se saliera del patrón del equipo, el juego directo basado en la altura de Manucho y en el buen golpeo de balón de los centrales, destacando el de Henrique Sereno.

El punta angoleño, descartado en el verano, pasó a ser un actor importante del juego blanquivioleta. Superando a Javi Guerra en los onces iniciales, algo que parecía improbable en verano, la vertiente del ‘25’ se hizo importante. La punta de lanza cambiaba de formato para dar viabilidad al nuevo plan secundario del Pucela. Un estilo tan novedoso como necesario por la exigencia de la categoría. Los equipos poseían más armas para hacer frente al juego de combinación de Djukic y el ya ex míster pucelano consiguió crear un nuevo estilo, un formato para ocasiones eventuales que facilitó la reconversión del equipo a la élite del fútbol español. El éxito de este trabajo se confirma en las tres jornadas de margen con las que se consiguió la salvación.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.