
La profesionalidad, carácter y amor por su trabajo, hacen que ahora mismo Carlos Lázaro no pueda quitarse de la cabeza el descenso de la Sociedad Deportiva Huesca. Al olmedano le pasa una y otra vez la imagen de la ocasión que tuvo en los instantes finales del empate ante el Recreativo de Huelva. De haber golpeado bien a aquel balón, los oscenses se hubieran salvado y Carlos hubiera dado por finalizado un año tan inolvidable como necesario este que ha vivido en su segunda cesión a tierras aragonesas.
Aquella jugada le duele ahora y no le deja disfrutar de lo que buscaba cuando firmó en el mes de agosto su ampliación de cesión, disputar de minutos y volver a sentir futbolista. El canterano del Real Valladolid regresa al estadio José Zorrilla con más de 2.000 minutos en sus piernas. Los 28 partidos disputados le vuelven a colocar en la palestra del fútbol profesional y lo hace con opciones de volver a cumplir el sueño de competir en la máxima categoría del fútbol español.
Con Calderón y D’Alessandro
Con el objetivo de hacerse un hueco en la primera plantilla del Pucela, Carlos llega mucho más maduro. El futbolista ha vivido diferentes fases durante su cesión que le han hecho crecer como futbolista. El comienzo fue inesperado. Pese a ser uno de los últimos fichajes, fue titular indiscutible en las primeras nueve jornadas. Disputó todos los minutos en el comienzo liguero y se hizo un fijo para su primer entrenador, Antonio Calderón.
El inicio fulgurante del equipo fue cayendo. Los resultados empeoraron hasta el punto de que el entrenador gaditano fue cesado en la jornada 17. Tras dos encuentros con el interino Ángel Royo, Jorge D’Alessandro llegó a El Alcoraz y se encontró a un Carlos Lázaro lesionado. Una pequeña rotura de fibras dejaba al futbolista parado durante dos semanas, tiempo que pagó caro. Le costó entrar mucho en los planes del preparador argentino. Con el veterano entrenador en el banquillo azulgrana, Carlos Lázaro no jugó hasta pasados 10 encuentros. En la derrota ante el Villarreal, debutaba con su segundo entrenador disputando 14 minutos.
Tras aquel partido, dos encuentros más en el banquillo y una aportación de casi 40 minutos ante el Real Madrid Castilla, el olmedano agarró la titularidad y ya no la soltó. En los últimos 10 encuentros fue titular y jugó casi 800 minutos, firmando un gran final de temporada. Un tramo exitoso en lo personal pero que terminó con la Sociedad Deportiva Huesca en Segunda B tras cinco años en la categoría de plata. La pérdida de categoría es algo que Lázaro no podrá olvidar en mucho tiempo. Aunque consiga formar parte del Real Valladolid, el dolor del descenso lo mantendrá como la única mancha a una temporada que necesitaba.
