
Sin hacer ruido. Así se ha marchado Juan Ángel Neira del Real Valladolid. No es nuevo para él, más bien la definición del camino del futbolista argentino en su etapa de cesión en España. Llegó casi sin que nadie se diera cuenta. Apareció en las oficinas mientras el equipo entrenaba y el seguimiento de su llegada fue mínimo. En su primera noche en Valladolid, el club oficializó la cesión. Un escaso comunicado en el que sólo se informaba de que el “polivalente futbolista argentino” que “se desenvuelve como media punta y como medio centro ofensivo” firmaba hasta el 30 de junio de 2013.
El fichaje dejaba muchas incógnitas, demasiadas, realmente. Pocos conocían al jugador a su llegada. Aún menos le colocaban en el terreno de juego o le situaban en una posición fija. Y lo que es peor, se dudaba de su procedencia. El club pucelano apuntaba a Gimnasia y Esgrima de la Plata como club propietario de sus derechos cuando en realidad no era así. Demasiados interrogantes para un futbolista, que en realidad, poseía unas estadísticas paupérrimas.
Una cesión para olvidar
A su llegada, los presagios eran nefastos. Incoherencias en su cesión, falta de minutos en los últimos años y una larga lista de inconvenientes que se confirmaron con el paso de las jornadas. Con las estadísticas en la mano, ya existe el sonrojo de la cesión. Juan Ángel Neira se ha marchado del Real Valladolid con más minutos coperos que ligueros en sus piernas. Si a ello, le añadimos que el equipo sólo duro una eliminatoria y que el valor que Miroslav Djukic daba a la Copa era mínimo, la definición a su fichaje es clara: fracaso.
Sólo una titularidad liguera – en Pamplona en el mes de noviembre – y seis apariciones más. Alguna de ellas tan testimonial como las disputadas ante Levante y Zaragoza con sólo dos minutos jugados. Después de estos cuatro minutos en dos partidos, Neira no volvería a jugar. Es más, desde esa jornada 23 se pueden contar con los dedos de una mano sus convocatorias: cinco. El argentino vivió un duro camino en sus últimos meses de cesión. Tras no lograr salir en el mercado invernal como él quería y el club le facilitó, al futbolista le tocó vivir diez desconvocatorias seguidas. Incluso cuando el equipo estaba ya salvado, Neira no fue citado por Djukic. Un ejemplo más, el último, de un periplo por Europa que el argentino no podrá olvidar y no será por las ilusiones con las que llegó el 23 de julio de 2012.
